Un puente fuera de lo común (1997)

Como suele suceder con eventos que uno recuerda con especial agrado, éstos se presentan de la forma mas inesperada y en ocasiones sin tener alternativa o tiempo para una segunda oportunidad.

Una ajetreada tarde de viernes Mario Vargas, un joven estudiante del 7º semestre de Ingeniería Industrial y de Sistemas del Tecnológico de Monterrey, se presentó en mi oficina. Su padre, el Ing. Alberto Vargas lo dirigió a nuestra compañía con la idea de apoyarlo en un peculiar proyecto que su maestro de Mecánica (Física III), el Ing. Enrique Martínez, había de evaluar el siguiente domingo.

El problema a resolver era en verdad simple, no por el contenido del mismo, sino por su sencillez de planteamiento. Construir un puente con "palitos de paleta" y pegamento. Las dimensiones de la estructura serían 30 cms de largo, unos 10 cms de ancho, peso menor a 500 grs. y capaz de soportar al menos 30 Kgs. de carga. Los palitos, con su característica forma plana, son de aproximadamente 100 x 10 x 1.5 mm y el pegamento sería del tipo para madera Resistol 850 que al secar se torna transparente.

La forma de aplicar la carga sería mediante una placa de acero que se colocaría al centro de la estructura. De esta placa se suspendería un peso controlado a base de "pesas" mediante un tornillo con arandela plana y una tuerca. Para ofrecer suficientes opciones de diseño, el peralte (altura de la estructura) así como el ancho podrían ser modificados.

Mario estaba en problemas . . . y yo también.

Recordé los consejos de un viejo amigo dedicado como yo a cotizar y estimar obra. Chris Kraft me decía, "… si te piden un precio para la próxima semana, tu cliente obtendrá un análisis de una semana ... si te lo pide para mañana, obtendrá el trabajo de solo unas horas ...", y no había mucho que pensar. Tenía el tiempo justo para una propuesta, una o dos revisiones estructurales con la computadora y empezar a construirse a mas tardar al día siguiente (sábado) para que el pegamento secara y se obtuviera la mas alta resistencia.

El resultado fue la siguiente propuesta . . .

Había algunas sugerencias que debían tomar en cuenta durante su construcción. Por ejemplo, las piezas debían entrelazarse de forma que no existiera coincidencia entre las uniones para evitar puntos frágiles; las uniones entre dos o mas elementos debía realizarse con precisión, procurando ser de tipo endentado (mas fácil decirlo que hacerlo); debía finalmente, eliminarse todo material excedente que solo fuera lastre y no proporcionara apoyo o rigidez adicional al sistema, para optimizar su relación peso – resistencia.

Que una vez confeccionado por los integrantes del equipo de trabajo: Mario Vargas, Gerardo Esquer y Dulce Wakida, lucía de esta forma:

El concurso se realizó como estaba planeado el día domingo. Fueron presentadas verdaderas obras de arte, entre ellas figuraban estructuras de arco, piramidales, vigas de gran peralte y uno que otro diseño excéntrico. Por supuesto, el proyecto de Mario, Gerardo y Dulce, no lucía maravilloso pero les inspiraba confianza por todo el trabajo que había representado. Sus enrojecidos ojos lo evidenciaban.

A medida que los concursantes pasaban a verificar la capacidad de carga de sus puentes, era evidente que la gracia estética no iba de acuerdo a la eficiencia de la obra. Por fin llegó el momento de la verdad ...

¡ Ponle otra pesa manito, ahora si truena!

¡Como que casi es la última pesa!

Después de comprobar que había superado por mucho la capacidad demandada, … y que las pesas se habían agotado, se intentó comprobar su máxima resistencia ... ¡254 kgs. no pudieron con él!

Fue necesario entonces, modificar el concurso. No había duda, no lo podrían destruir en tales condiciones. Días después, en el laboratorio de resistencia de materiales del Instituto, se determinó su límite máximo a la falla … ¡509.3 kgs!, un crujido sordo y seco se dejó escuchar en el recinto, pero solo eso. La estructura no sufrió mas desperfectos que algunas grietas, suficientes para dejar evidencia de su falla, pero imperceptibles para conservar la estructura como testimonio de su éxito. Por cierto, la imagen aquí publicada es la estructura después de verificarse las pruebas.

Como dicen en el juego español de "La Oca" … ¡Prueba superada!